El arte árabe del perfume

— Una herencia milenaria

El arte árabe
del perfume

La perfumería árabe es probablemente la tradición olfativa más antigua del mundo. Cinco mil años de oficio, materias primas nobles y un saber transmitido de generación en generación. Esta es su síntesis.

— Los orígenes

De Mesopotamia a Al-Ándalus

Las primeras referencias escritas a la perfumería aparecen en tablillas mesopotámicas del 2000 a.C. Pero es en el mundo árabe medieval —entre los siglos VIII y XIII— donde el oficio alcanza su madurez técnica: la destilación al alambique, la enfleurage, la maceración en aceites grasos, la extracción de oud y rosa de Taif.

Cuando los perfumes árabes llegan a Europa a través de Al-Ándalus y las cruzadas, transforman el continente. La perfumería europea moderna —de Grasse a París— hereda directamente este savoir-faire.

— Los materiales

Oud, ámbar, rosa, almizcle

El oud es la madera de un árbol, Aquilaria, que produce una resina aromática solo cuando se enferma. Por eso es uno de los materiales más caros del mundo —hasta dieciséis veces el precio del oro— y la firma más reconocible de la perfumería árabe.

El ámbar gris proviene del cachalote: una secreción que flota en el océano durante años, madurando bajo el sol. Dulce, salado, animal, profundo.

La rosa de Taif, cultivada en Arabia Saudí entre roca y altura, es la más cara y la más fragante de todas las rosas perfumeras.

El almizcle, que era originalmente animal, hoy se reproduce sintéticamente con una fidelidad notable, manteniendo el carácter cálido y carnoso.

— La concentración

Por qué duran tanto

La perfumería árabe se distingue por concentraciones altas: entre veinte y treinta y cinco por ciento de aceites perfumados frente al cinco a quince por ciento de la perfumería europea convencional.

Esta concentración explica la duración —ocho a doce horas, a veces más— y la proyección. Una rociada bien colocada acompaña sin necesidad de retoque.

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